martes, 28 de enero de 2014

Uruguay... y rearmando las valijas



Colgadísimo sin escribir, así ando por la vida en Uruguay hace un mes y medio ya.

De trabajar ni hablar, un poco proyectando cosas para hacer pero avocado al incesante trabajo que me depara, estar de vacaciones y agrandar mi árbol genealógico.

Es que desde que llegué no paré de investigar e investigar, aunque me di muchas licencias.

Llegamos a Uruguay después de 24 horas sin descanso, cruzando más de 11 mil kilómetros, tomando 3 aviones y parando en 4 aeropuertos. Si quiere celeste, que le cueste.

Entre tarado, sonámbulo y contento llegamos. Los asados no se hicieron esperar, así cómo los amigos "locos" que a uno le alegran la vida.

Muchos regalos para ambos lados, tortas con decoraciones muy especiales y mucha, mucha casa y familia.

En el Mercado del Puerto nos tuvimos que acomodar para pasar el 24 de tarde, y ya a la noche, cómo nunca en nuestras vidas, pasar una noche en familia con decenas de regalos.

Mate, asado y fuegos artificiales, dijera una doña bastante rústica "algún caliborato que otro" e historias, anécdotas y gratos momentos.

Por ahí surgió una escapada romántica a Colonia del Sacramento, la cuál se vio tergiversada un tanto, por la aparición de una alemana que para no dejarla de paleta la hicimos parte del equipo. Así que playita, mate y primeros reencuentros con el candombe, hicieron que ese día fuese perfecto, y mucho más al finalizarlo comiendo un parrillero para dos, cosa de ¡no extrañar la carne! más adelante.

Más asados con amigos, turismo montevideano, un cumple de 90 y algo de básquetbol.

Año nuevo y una gran paella, pero lo mejor, otra fiesta en familia. El equipo nuevamente reunido y un primero de enero repleto de agua.


Más reencuentros con amigos y conocidos, esa ventaja que te da un país tan chiquito, dónde te encontrás con quién quieras y con quién no esperas.
Más familiares que se acercan y diez días en Piriápolis fabulosos.

Muchísima playa para empacharse, libros y reyes magos.
Voleyball con el equipo de todos los años, breve pero buenísimo. Amigos que también viajan y exprimen su tiempo acá.

Paseos a Valizas y Cabo Polonio, ascenso a la cima del Cerro del Toro en su totalidad y un amigazo que con su novia, a horas de volver a España me da la gran alegría de regalarme un tiempo de su estadía por el país.

Costumbres que explico, que re adapto y modifico, el día a día que tanto a cambiado y mi espíritu inquieto que me convoca a volar.

Un pasaje aéreo que se confirma, HONG KONG allá vamos.

El desafío de correr nuevamente luego de dos años y tantas, pero tantas lesiones.

Diez kilómetros cumplidos, huele a emoción.


Más rutina en mi Montevideo gris y casqueada, doctores, genealogía, desfile de carnaval, comida de la buena y a veces no tan sana, más conocidos que me cruzo, feria de tristán, trote por el pasto, ómnibus y boleto de una hora, entrevistas de trabajo online, mails a Europa y Asia, los bizcochos de la esquina, el contenedor verde quemado, los planchas robando a metros de mí, fainá y muzzarela, la rambla, torta frítas, la falta de educación, volver a ver la tele, ganas de viajar, la monotemática conversación del dinero que no da, saludar al vecino, armar un fueguito, el interior del país, los precios desmesurados, el escuchar que se siga fiando en el kiosco.... estar en casa.


En menos de un mes me vuelvo a ir, está vez más lejos, pero siempre con el corazón dividido.


Juan Patrick


"Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la gran felicidad " 
Pearl Buck (1892 - 1973) Escritora Norteamericana nacionalizada china