martes, 25 de marzo de 2014

Macao, el desempleo, un poco de sol y mucho, mucho sushi.



Finalmente encontramos apartamento y arriando las tercas valijas, ya casqueadas de tantos vuelos, pudimos dar un intenso suspiro al dejarlas en un apartamento ubicado en uno de los últimos pisos de uno de los tantos "panales de abejas" que tiene esta ciudad.

Que mejor que festejar con sushi y unas empanadas de maní, ¿maní?, eso pregunté con cara de asco cuando Claire me las trajo, pero así y todo marcharon, duraron una semana que en mi caso es todo un record para un postre.

El 4 de marzo fuimos hasta el templo de los 10.000 budas, un lugar maravilloso. Su templo principal me hizo sentir muy bien, tranquilo, pero sólo el templo porque la mayoría de los empleados estoy seguro apuestan antes de empezar las ocho horas a ver quién puede ser más sorete para atender al público. Igualmente con uno de los limpiadores compartimos complicidad, esas caras y sonrisas de viveza criolla ¡oriental! que de a poco empecé a compartir con varios veteranos en diferentes momentos y lugares. A muchos veteranos les gusta el chiste cómplice, la cara los delata y más allá de no entendernos, nos entendemos.

El lugar es hermoso, la vista si no fuese por la polución sería grandiosa, vimos muchos templos, muchos budas y hasta ligamos "el puente chino" cómo cuando uno marchaba en el "25" y te tenían que cascar ahí en la vereda del barrio, pero esta vez, salió en China y con.... monos.
Justo cuando nos estábamos yendo, bajando la infinita escalera que va hasta casi la cima de una de las muchas montañas de la isla, una horda de monos se nos entraron a arrimar por segunda vez en la tarde, pero no había vuelta, o nos quedábamos arriba hasta vaya a saber cuando o bajábamos por entremedio de los monos que nos hacían "el puente chino" entre la pared de la montaña y la delgada baranda que nos cuidaba del precipicio. Cada vez eran más, se nos cerraban, saltaban y nos miraban menos amigablemente, yo tenía miedo que me afanaran, ella que le saltaran arriba, después me avivé que si me mordían me podían dar rabia y ya quemado, me envalentoné y casi que trotando pasé rápido entre medio de los más de veinte monos que se habían juntado. Por suerte nada paso a pesar de la tensión del momento.






Me volvieron a contactar por laburo pero todavía nada seguro, por las dudas me fui a conseguir un traje, pasé de uno de HKD 2.000 en poco más de 4 horas y varios mercados de barrio, a un traje que me queda un poco cortina por la módica suma de HKD 80 y un lavado urgente. Nada mal para el que ya se está rascando los bolsillos con la guita.

Contacté a los primeros uruguayos, no seremos más de 10 pero con una fuercita capáz hacemos dos equipos de fútbol 5, ¡Uruguay nomá!.

Empezamos a entrenar al fin, esto de no tener un mango, que no me esté saliendo fácil el tema de la visa y todo el cambio cultural, al punto de un día que me tuve que volver de apuro al apartamento de 4 mts x 2 mts en el cuál vivimos porque sentí claustrofobia en la calle, hace que el deporte sea mi único y muy necesario cable a tierra.

Hablando de tierra, ya salté un par de veces así que habría que preguntarle a los habitantes de los alrededores de la Laguna de Pozuelo, en el norte de Argentina y muy pegado a la frontera con Bolivia, si me han escucharon, vaya uno a saber.
A quién le interese saber su opuesto en el globo terráqueo, busque por antípoda y fascinese sabiendo que Rocha y Salto son los únicos que no caen en el medio del agua y obtenga muchos más datos curiosos.

Supimos que todos los domingos hay una exhibición de kung-fu en el parque de Kowloon y hasta ahí nos fuimos.
Es gratis y es una garra. Horrible, aburrido y el parque, muy lindo pero los domingos es mejor quedarse en casa. Dicen que cómo es el día libre de las empleadas domésticas, todas van a los parques y es por eso que es imposible caminar, los grupos de mujeres copan todos los parques, no son muchas, son muchísimas.

Del parque nos fuimos a la avenida de las estrellas y no voy a decir mucho más, la foto lo dice todo.






Bruce Lee un grande. También estaban las huellas de las manos de Jackie Chan a quién se le puede ver en varias publicidades en las calles de Hong Kong cómo también, justo al lado de dónde vivo, en una publicidad inmensa de Yao Ming. Hay más publicidades y más chinos, los otros ni idea quienes son.

A la noche mientras volvía de llevar ropa a lavar, pasé por una plaza y vi a un botija tirando solo al aro, no me aguanté y le pedí unos tiros, claro estaba que no le iba a pegar al aro en los primeros cinco minutos, y visto y considerando esto, el chino se agrandó y me dijo para jugar un mano a mano americano a doce.

Me dice - ¿De dónde sos?.
- De Uruguay y ¿vos?.
Riéndose - De China, ¿que hacés jugando al básquetbol?.

Respuesta verbal - Jugamos al básquetbol también, aunque nos conocen más por el fútbol.
Respuesta mental - Te vine a atender mamadera.

Así fue cómo a pura penetración a lo Ginobili destartalado y con un físico que pide alineación y balanceo, me lo comí al chino 12 a 10 dando vuelta un 9 - 4 que comprometía mucho al pabellón nacional. Un duelo de oriental contra oriental que la patria no podía perder.

La semana volvía a empezar y yo me ocupé de lo social a falta de laburo. Con mate y escones nos fuimos a dar una vuelta con una uruguaya y su esposo. Lo mejor, sentados tomando mate es que se para una mina y me dice - ¿Uruguayo? - , - Si claro - le contesté. Eran ella y su compañera de una embarcación en la cual venden libros a bordo y van de puerto en puerto recorriendo el mundo. Mate para ella y la satisfacción del deber cumplido, un mate para la patria a 18.000 km de distancia.

Ya me había pasado en Irlanda y ahora acá, ese día que te ha estado acechando esperando que trastabilles emocionalmente, ¡pum! te da con el hacha en la nuca y te pinta el bajón cómo nunca, es bravo no tener un mango y que no salga un laburo. Hay que hacerse fuerte, sonreír, salir a correr y meterle, que el que se queda pierde.

En la mañana me vuelven a llamar para ofrecerme un laburo, ese bendito yin-yang, también cómo en todos los casos anteriores, por no tener la visa me sacaron vendiendo boletines.
En la tarde me llama otro hablando en chino, pa que, ese duró menos que poquito. En mis recuerdos todavía se mantiene el sonido de la llamada terminada y yo ahí, con el teléfono en mi oreja.

Primer entrenamiento nocturno en la piscina olímpica de Wan Chai con el equipo Sonic de triatlón. Me dieron paliza de la buena, tuve que tirar la toalla a la hora y media, se que me quedaba solo media hora pero no había como seguirle el ritmo a ese grupo de triatletas que se están preparando para medio ironman y triatlones olímpicos. Un poco lejos por ahora y más vale seguir entero que hay que estar al alpiste para las entrevistas cuando surjan.

Nuevamente me llaman para ofrecerme un trabajo, esta vez es más esperanzador, la reclutadora quiere que modifique un poco el CV para que sea más aplicable a los requisitos de la empresa. Por lo que me pasé el día completo estudiando y modificando lo necesario, sin mentir, mi currículum para colaborar con esta más prometedora llamada. Entre los hombros destruidos de la piscina y el agotamiento mental no hubo tiempo para el aburrimiento.

8:30 me despierta mi amigo de la reclutadora, al día siguiente, para concretar en la tarde una entrevista, ¡buenísimo!.
Me empilché cómo hacía tiempo no lo hacía y me fui con decisión a la entrevista.

Con un aire combativo y hasta agresivo si se quiere tuve la entrevista, es que el reclutante tenía una manera muy particular de encarar la entrevista. Yo prácticamente me defendí y defendí mi currículum, el trató de ponerme palos en la rueda y yo, con educación la piloteé todo lo que pude hasta que en algún momento me saltó la térmica, que te digan que te busques un trabajo de profesor porque es poco probable que consigas otra cosa, no le incumbe en lo absoluto. No lo mandé a cagar porque me interesa el laburo y porque no vale la pena, le contesté con calidad que es lo más importante aunque no puedo mentir, me fui caliente.

En definitiva, el "crá" me dijo que no iba a tener novedades hasta dentro de un mes por lo que aquí estamos, comiendo galletas de arroz Saman y esperando pegar el estirón, aplicado a mi caso sería comiendo sushi de guau-guau (espero que no) y esperando conseguir un laburo.

Lo peor ese día había sido ir en la mañana a la peluquería, después de aquella experiencia con el paki ya no confío en nadie, salvo en el GRAN FÉLIX, pero no quedaba otra, había que rasurar el nido de hornero.
Con la tarjeta de bondi fui a la peluquería, no tenía saldo así que puse mi billete de 50 y la maquina me dio una tarjeta, fui hasta la zona pintada que indicaba "1" y ahí salió el peluquero, un tipo muy parecido al de la foto.





Tuve miedo, mucho miedo, el agarró las tijeras, yo me encomendé a Buda, el me preguntó que quería, yo con mi mente le dije que no me hiciera daño aunque mi garganta se secó y solo pude decir - "Cortarme un poco el pelo".
El era un pez carpa en el agua, yo una oveja sometida a su esquilador, mis manos sudaban, el chino empezaba su arte, pa mi que veía poco pero es difícil saber eso en un chino, creo hacía enfoque achicando aún mucho más sus ojos, yo me estremecía y repetía en mi interior ¡no ve nada el hdp!.
Al cabo de cinco minutos y poco más de algo de pelusa, agarra una aspiradora y me entra a sacar los pelos con ese bicho, cuál brazo de Alien, y me dice - ¿Está bien? -, luego de dos o tres detalles que le indiqué, no me animé a decirle que no me había cortado nada, así que asustado me retiré antes que me pasara la navaja y me hicieran el último corte de mi vida por atrevido.

Uno de esos días hablando con Claire de costumbres orientales me contó de los vendados de pies o pies de loto, realmente espantoso. Cómo los incas solían entablillarse la cabeza para que el cráneo se extendiera hacia arriba y de esa manera estar más cerca del cielo, un antiguo emperador que venía de una sociedad dónde las mujeres tenían pies grandes, terminó gobernando una sociedad dónde al menos en el siglo 19 la mitad de las mujeres del imperio con tal de mejorar su nivel social buscando la belleza en lo delicado, se vendaban los pies al punto de calzar cómo un niño de tres años siendo mayores.





En la noche del sábado salimos a ver un poco más de la movida nocturna de Hong Kong, fuimos a Lan Kwai Fong y no nos gustó.
Es muy caro y está muy enfocado a emborracharse con shots, no vimos ningún baile (quizás los hay) y los pubs no invitaban para nada. Así que ella se compró un waffle con mantequilla de maní y nos sentamos en el anfiteatro de la zona a mirar el cielo, tranqui muy tranqui.

Los días y las semanas siguieron pasando, entre tanto "día a día" nos comimos un chasco con el Flower Show en Victoria Park, dónde para ver un par de flores y cuatro árboles decorados había que pagar, claro está, con la tarjeta del bondi, la gran Octopus Card.
Cómo no entramos pensamos en quedarnos en la vuelta, pero eran tantas las mujeres que copaban el parque que se hacía muy difícil caminar, era domingo y era el día libre de las empleadas domésticas que salían a ver el poco sol que se colaba en la ciudad entre tanta polución.

En la tarde para no quedarnos, nos tomamos el ferry que nos cruzaría a Kowloon por la módica suma de HKD 3.5 (10 pesos uruguayos o 35 centavos de euro), que ya de por si, el cruzar es un paseo, las vistas son maravillosas y esos 10 minutos a bordo son un deleite visual.
Al bajar, entre tumultos de gente, nos cruzamos toda la estación de metro de Tsim Sha Tsui y nos tomamos la línea que nos dejaría cerca de un mercado de telas el cual, según el compañero de judo de Claire, abría sólo los domingos. Dicho y hecho, le pifió como Baggio al penal en la final del 94 y justamente los domingos, está cerrado. Sólo encontramos una tienda que fue suficiente para que ella se sacara el gusto y caminando por ese barrio, que era el primero que nos hacía sentir no muy seguros en Hong Kong, pegamos la vuelta entre eventos de boy scouts, timba callejera y machetazos en plena calle a pescados de importante tamaño.

St. Patrick's day golpeó la puerta de nuestro apartamento y cuando abrimos, se había ido.
Es que acá los festejos prácticamente no existieron, a la noche fuimos a dar una vuelta a un boliche irlandés dónde tenían música en vivo pero poco más que eso. Cómo en Dublín, Boston o Montevideo, imposible de comparar.
Recuero que mi primer St. Patrick's day lo festejé dos años atrás en Irlanda a poco más de una semana de haber llegado. Salí a correr en la calle disfrazado de mujer entre miles de borrachos que coparon el Temple Bar y el año pasado, cuando nadie se lo esperaba, aparecí de sorpresa en mi casa y nos fuimos de joda con amigos a la Ciudad Vieja, volviendo destruido y siendo sometido, por mi hermano, a bailar borracho arriba de los bondis mientras intentaba subirme el jean que ya me quedaba por las rodillas. Momentos imborrables.





Empecé a intensificar la búsqueda laboral, se sigue moviendo el contacto casi diario que recibo por parte de distintas empresas pero aún no hay nada seguro.
Me salva el mate, que me da esa paz para no sentirme mal, a tal punto que el 19 de marzo se quiso vestir de gala para mi, se puso soleado, caluroso y hermoso, entonces encontré una plaza en el medio de inmensos edificios en dónde hacerle tributo de esa manera tan nuestra, mateando.
A pesar de mis preocupaciones laborales me he dado cuenta de lo privilegiado que soy en este mundo, ¡estoy tomando mate en Hong Kong!, sólo me reía y me decía a mi mismo, "pa, quién se hubiese imaginado que iba a estar acá". Haciendo lo que quiero de mi vida, sin deberle nada a nadie, disfrutando del simple y complejo hecho de estar vivo, de ser feliz todos los días de mi vida y de tratar de ser mejor todos los días, siempre sonriendo y metiendo cómo todo uruguayo sabe hacer cuando quiere. Estar en armonía con uno mismo se siente bien.

A la vuelta de la plaza, un flaco me pega el grito - ¿argentino o uruguayo? - sonriendo me giro y le contesto -¡URUGUAYO! - y saludándonos con la mano a la distancia, cada uno siguió su camino. El mate otra vez, me regaló una sonrisa.

Justo cuando terminaba de ver un video excelente de optimismo de Emilio Duró, me llaman nuevamente, ¡otra entrevista!.

De noche, luego de ir a un restaurante mexicano a tomarnos una cerveza con Claire y pensar en la entrevista del día siguiente, me acosté y el mosquito chino hizo lo suyo. Fue un ninja de la succión, este Dalai Lamma de las picaduras me dio catanga de lo lindo, uno solo fue peor que 20 en Uruguay.

El tipo me había dicho casual, yo no soy mucho del traje así que me envalentoné como el mejor, me comí la cabeza pensando qué era casual. Para mi casual no era saco, eso es formal, tampoco pantalón deportivo porque ahí ya me iba de mambo, no soy muy amigo de los jeans entonces dije "ta, eso, jeans, me joden pero no son traje" pero mi pensamiento no se quedaba ahí nomás.
Después de pensar que iría a la entrevista con el jean oscuro, una remera verde lisa y unos championes ricos que tengo para salir, todo pipi-cucu algo faltaba. Esta era mi vestimenta para salir y tenía que marcar la diferencia con una entrevista, entonces luego de una ardua tarea de investigación llegué a la conclusión que el problema estaba en mi pecho.
Ahí estaba la clave que haría que mi entrevista diera un resultado positivo, el pelo en el pecho.
Es que está clavado, acá los tipos no tienen barba, son lisitos, no escanee ni escanearé más de lo necesario pero creo que deben andar medios cortijos de peluche en general, entonces para no ofenderlos, más allá que la barba queda pase lo que pase, no había necesidad de ir de sobrador.
Agarré y me abroché el primer botón de la remera (el segundo nunca, el segundo es de bobo si te lo abrochás o sólo si sos cura o inglés), así fue cómo lo encaré a mi amigo de la consultora.

La entrevista fue buena, lo único que me llamó la atención fue que me hubiese reiterado tres veces el tema de casual al cuál yo le contestaba siempre lo mismo - "Vos me dijiste casual así que vine casual" -, yo lo pondría cómo empate el resultado de la entrevista debido a diferentes interpretaciones culturales de lo que es casual.
¡Dale chino, si te muestro los pelos del pecho te morís de la envidia!, es que estaba clavado, la diferencia entre informal y casual es un botón... no entienden nada acá.
Para remate, me vino a buscar Claire con el mate pronto y así, con mi vestimenta casual me fui muy campante meta amargos por la calle mientras me desprendía el puto botón que nadie me había valorado, ¿para que se mata uno en los detalles me querés decir?.

Este fin de semana pasado le dimos con todo, el sábado nos fuimos a la playa a ver algo de rugby aunque el entorno fue lo más pintoresco e interesante.
En la playa había un sector dónde bajaban hordas de turistas a sacarse más de las tantas miles de fotos que se sacan en todo momento y lugar, son insoportables con las fotos. En el otro sector estábamos los blancos, las personas del oeste del mundo que solo tomábamos sol y disfrutábamos de la playa a nuestra manera.
Dentro del sector de deportes, la crema de la crema de la sociedad, pedante y altanera, se congregaba a fallutear y ver cómo sus gordos se daban de bomba en un 5 contra 5 en la arena. Los partidos eran una doma pero de rugby lo cual no me molesta y hasta al revés, estaba bueno porque le daba una buena excusa al evento, lo que si no pudimos evitar fue sentirnos unos hippies lateros con Claire cuando fuimos al super a comprar unas cervezas (le saqué la foto a un par que también lo hicieron) y unos M&M's, a los que le dimos sin piedad, bajo la mirada atormentada de los probables ex alumnos de Cambridge, ¡que pudor!.

Al rato, volvimos a la playa y presenciamos un acto de delincuencia, un chino muy mamado se prendió un cigarrillo y en esa playa del tamaño de la Ramirez, los cuatro puestos de guardavidas más el guardavidas en balsa, quién se pasea dentro de las mallas  anti-tiburones para un lado y para el otro, empezaron a llamarlo por alto parlante. Llamaron a un encargado de seguridad de la playa y otros dos guardavidas corrieron hasta el y le arrebataron en un acto más que heroico ese pequeño placer mundano de algunos de un zarpazo y pusieron en un altavoz un anuncio indicando la prohibición de fumar en la playa.
En Hong Kong no se puede fumar en ningún lugar público aunque sea abierto, solamente se puede fumar en restaurantes y dentro de su zona abierta, tanto plazas, parques, playas y lógicamente cualquier lugar cerrado, están totalmente prohibidos para fumar.

El domingo pasado fuimos a Macao, el motivo principal era el cambio de visa de Claire, complementariamente para mi conseguir un mes más de visa y de yapa de todo esto, pasear y conocer esta otra región administrativa especial que tiene China.

El viaje nos llevó una hora en ferry, cada ticket dependiendo la hora del viaje ronda en los HKD 360 (ida y vuelta) y se hace llevadero. Son muchas personas, tosiendo, hablando alto, etc, pero se sobrevive.

Al llegar hicimos migraciones, para variar iba a haber diferencia, más allá que íbamos por el día a mi me dieron la visa por un mes y a ella por tres meses, uno no termina nunca de sorprenderse por estas pequeñas diferencias.

Macao nos gustó, lo hicimos todo a pie, es muy parecido a Colonia del Sacramento (fue colonia portuguesa por 442 años hasta 1999) con un marcado estilo Las Vegas.
Casas coloniales y gigantescos casinos, panaderías y joyas, mucho color, ¡pasto en los parques!, muchísima gente que quiere consumir y sacarse fotos aunque el espacio no les de.
Fue un lindo paseo, es para ir por el día o a lo sumo por una noche, no más.

Nos llamó muchísima la atención el parecido de la bandera de Macao con el logo de Adidas.





Cansados pegamos la vuelta, migraciones por aquí y por allá, es China pero no es China y hay que hacer todo esto. Ella entró con su visa de trabajo y yo con un mes más de respiro legal ¡uf!.

Cuando la semana pintaba que arrancaría sin muchas novedades, me puse en contacto con un uruguayo que vive en Hong Kong hace 18 años.
Arreglamos y nos vimos en la tarde, justo cuando estaba llegando a encontrarme con el me llamaron para otra entrevista, ¡buenísimo!.

Con Felipe nos fuimos a tomar una cervecita y charlamos de todo un poco, un tipo interesante para conversar. 

Hoy me apronté, formal esta vez, con mi saco que me queda corto pero con mucho huevo y me largué a la entrevista.

La china, bonita para lo poco atractivas que son las minas de la vuelta, se ve era media nueva porque le puso tremenda buena onda a la entrevista. La entrevista fluyó muy bien y justo cuando estaba por irme, me preguntó sino me molestaba esperar que otro compañero quería hablar conmigo por otra oferta laboral ahora que habían visto mi CV.
Así que terminó saliendo doblete de entrevistas en la mañana.

Al llegar, me puse la remera de Uruguay, me armé el mate, me dejé las medias con chancletas y así, festejo mi primer mes en Hong Kong.




(Foto tomada en la cima de la fortaleza de Macao)



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Juan Patrick Lee
"Vive como si no fueras a morir nunca, actúa como si fueras a morir mañana"
Lin Yutang (1895 - 1976). Filólogo y escritor chino

domingo, 2 de marzo de 2014

Juan Patrick LEE en HONG KONG




Aquél botija que andaba pidiendo monedas pa'l juda por el Pueblo Victoria, que todavía estoy por saber si es un barrio propiamente declarado cómo barrio o un sub-barrio o dependencia de La Teja, ese mismísimo gurí que iba a la panadería y pedía dos pesos de ojitos, hoy en día es un nuevo habitante del superpoblado Hong Kong.

Luego de 2 meses en Uruguay, otra vez desprenderse de los de uno es bravísimo, dolió cómo la primera vez o peor, pero la compañía esta vez me ayudó muchísimo, saber que uno tiene que procurar su propio futuro y las sonrisas entre mezcladas con lágrimas de mis viejos y mi hermano siempre dan fuerza, porque siempre hay que hacer valer la pena a pleno esa nostalgia que deja un nuevo "hasta pronto".

En Irlanda pasamos una semana fría pero muy agradable, me sorprendí muchísimo de haber vuelto con un mejor inglés, será que me refresqué los sesos, que comí suficientes asados y milangas o vaya a saber uno que pasó, pero encaré más y sacando que se veía poco el cielo y el frío te daba cómo en bolsa con esos 2 grados de sensación térmica, pasamos bien y me sentí muy agasajado en casa de los O'Brien.

A la semana estábamos prontos para partir, la despedida era ahora para ella y su familia, fue muy sentida también y eso me emocionó mucho a mi, porque no importa el idioma o la cultura, familia es familia.

En el aeropuerto ya arrancamos mal con las valijas pesando 24 kilos y algunos gramos, es que la yerba pasaba o pasaba, ¿de dónde voy a sacar yerba pa'l mate en Hong Kong sino?.

Para variar, tenía que tener inconvenientes, cómo a la llegada que me trancaron en migraciones más de 15 minutos ahora me complicaban porque tenía sólo pasaje de ida y me solicitaban propósito de viaje. Ahí entre simpatía, calambre de tímpano y algún papelito no muy justificante pero suficiente le safamos al trancazo y poniendo carita de tristes agradecimos la notificación de que nos pasábamos de peso pero que no se volvería a repetir, es que somos novatos en esto de los viajes. ¡Yerba valor yerba!.

Sobre la noche, el 24 de febrero llegamos al gigante aeropuerto de Heathrow, no le quiero pifiar pero creo que es el que tiene más tráfico en el mundo, no el más grande pero si el que mueve más gente y tráfico aéreo en promedio al año.

La cosa es que es inmenso, por primera vez vi algo parecido a CSI, estaba tremendo, a Claire le pasaron en la valija un bien dicho "coso" que tenía en la punta cómo un pañuelo, el cuál absorbía cualquier tipo de elemento liquido o polvo, luego de hacerlo lo retiraban y lo analizaban en el momento en una maquina, tal cuál CSI, que en cuestión de segundos te decía si era reactivo, mitológico o sólo mugre. Tremendo, grande Reina Elizabeth, vos si que estás despegada.

Hablando de despegar, después de algunos problemitas para pagar en las cajas automáticas del supermercado dentro de la zona de espera, en el cuál nos vimos acreedores a un descuento involuntario, debido a que se trancó la maquina y no sabían si habíamos pagado o no y ante la duda marcharon por lentos, abordamos el gigante mostro de la empresa Virgin Atlantic.

Muy salado ese avión, justo al lado mío tenían la puerta que conducía a las azafatas/tos hacia su mini hostel debajo de la planta dónde los pasajeros de a pie cómo uno se tenían que agarrar a las trompadas con los controles remotos, los cuales no andaban lo suficientemente bien y me hacían perder importantísimas batallas navales, electrónicas y en el cielo. Batalla naval a 10.000 metros del suelo, que irónico ¿no?.

Llegamos a Hong Kong luego de 12 horas de vuelo, las primeras vistas en el descenso eran únicas, mi espíritu revivía, empezaban a resurgir sentimientos de descubrimiento que hacía tiempo no sentía, cómo explicarlo, sentir nuevamente que hay mucho por descubrir, para ver, probar y conocer, sentir querer moverse y mirar, experimentar, descubrir, interiorizar, viajar es descubrir y mucho más.

Al pasar por migraciones teníamos todo pronto, speech, papeles y pasaportes, si entrábamos ya estábamos, mi pasaporte lógicamente fue nuevamente la cuestión del momento ya que la señorita agente que no puede sonreír, porque son migraciones y tienen que estar serios si no no funca, no sabía que era mi país, ahí luego de debatirlo con el otro muchacho de al lado que tampoco sonreía por las dudas, nos dieron el ticket de la visa y corrimos para adentro.
Ya sucuchados en una esquinita, vimos que sin ningún tipo de problemas nos visaron por       3 meses ¡espectacular!.

Mi valija llegó con algunos agujeros que otros, más guasca imposible pobre valija, y la de ella cero km.

Salimos del aeropuerto, yo saltando en mi pie derecho hacia la calle, ya que esta vez nos va a ir bien acá, y hay que empezar pisando fuerte y con el pie derecho dicen.

Nos subimos al taxi y acá empezó lo jugoso.

Maravillados con las vistas empezamos a transitar los 40 minutos de viaje hacia Causeway Bay, dónde está nuestro hostel.

Entre montañas muy empinadas, edificios gigantes cuál panales de abejas, alegría reinante en el asiento trasero del taxi, un olor se hizo intenso de golpe a los 10 minutos.

Juan - Se cagó el taxista.
Claire - No Juan, debe ser de afuera.
Juan - No esto huele a pedo chino.
Claire - No Juan, tranquilo.
Juan - Bueno ta, capáz que es por dónde se va la mierda de la ciudad.

5 minutos después.

Tachero - Treinta, treinta, plata, treinta.
Juan - ¿Qué? ¿precisás plata para el peaje?
Tachero - Estirando el brazo y poniéndome la mano, moviendo los dedidos, casi en la cara estando yo en el asiento de atrás reitera - Treinta, treinta.

Ahí ya entré a putear en voz baja, a lo que Claire me dice - Tranquilo, ¡estamos en Hong Kong!, disfrutá.
Juan - Si hijo de puta, está de vivo este tachero.
Claire - Juan tranquilo.
Juan - Mirando por la ventana las montañas y la hermosa vista, algo difusa por la neblina, le contesté - Se.

10 minutos después.

Juan - ¡Que'ijo de puta!, te dije que era el chino este el que se estaba cagando.
Claire - Con cara de repugnancia - Mmm que olor, si era el.
Juan - Más puteadas.

2 minutos después.


Tachero - Cincuenta, cincuenta.
Juan - ¿¡Otra vez!?, ¿que, tengo que pagar yo?, ¿cuantas veces más me vas a pedir plata?
Tachero - Siguió moviendo los deditos pidiendome la guita.

Volando de calentura ya, me puse a leer el folleto del aeropuerto en busca de algo que dijera que yo no pagaba el  peaje sino que el y ahí decía literalmente "Las tarifas no incluyes gastos adicionales (equipaje por ejemplo) pero si incluyen los gastos por peajes".
Ahí me quemé más, le comenté a ella y me preguntó si iba a hacer algo, "más bien" le dije, y mientras el taxista me tiró un chiste nomás queriéndome mostrar algo de la ciudad, yo ni pelota le daba porque ya me hervía la cabeza.

Cuando llegamos, el tachero para el contador, me muestra que decía HK$ 241 y me indica que tenía HK$ 40 más extra por equipaje.

Juan - Pero es HK$ 5 cada una, acá dice. - Señalandole el folleto.
Tachero - Pero estas son más grandes.
Juan - Voz interna. - Si más grande.... esta es más grande hijoeputa.

Me bajo, aguantándome la calentura lo aguanté a que me bajara todas las valijas, no fuera cosa que me retuviera las valijas y ahí lo tenía que pelear no me quedaba otra, y cuando terminó de bajarlas le digo.

Juan - 281, menos 80 del peaje que yo pagué, son 201, tomá. - Y le di 210.
Tachero - No, vos pagas el peaje.
Juan - No, cómo voy a pagar yo el peaje, vos lo pagás, además acá dice. - Y le mostré la traducción correspondiente en cantonés o mandarín que se yo, por ahora es lo mismo para mi, que decía que el tenía que pagarlo.
Tachero - No, vos pagas el peaje. Llamo a la policía.
Juan - Dale bárbaro, llama a la policía así solucionamos esto, no tengo apuro.

Ahí el taxista ya nervioso se puso a llamar a la policía, yo cruzadito de brazos con mi campera de Uruguay esperaba en medio de una zona extremadamente cara de la isla, o de muy buen nivel económico aparente, ante la atenta mirada de cuanto transeúnte se cruzaba con esta situación.

Al pasar un rato y aparente no respuesta de la policía, el taxista me indica un papel en taxi y lo leo.

"Los peajes serán abonados por el conductor"

Juan - Claro, no ves, incluso ahí dice que los tenés que pagar vos.
Tachero - No, ponete en mi lugar, vos me das la plata y yo pago.
Juan - ¿¡Que!? y eso donde se vio, para eso es que vos tenés una tarifa más alta, porque ya los incluís en el costo total, pero los peajes los pagás vos, lo dice acá en este papel, ahí en la puerta y no tiene sentido.
Tachero - Temblaba ya el hongkones. - Imagináte que vos manejas, ¿que hacés?.
Juan - Y, como dice acá, los pago yo que voy a hacer.
Tachero - No, no, no, no.

Ahí viene un flaco que andaba caminando por ahí muy bien vestido y pregunta si había algún problema, le explico, me dice que yo tenía que pagar, yo lo miré con cara de "y si, que me vas a decir valor, si vos sos de acá también", ahí le muestro el folleto del aeropuerto y el papel de la puerta del taxi, y viendo que yo no aflojaba ni un poco se lavó las manos y huyó el canalla.

Ahí el tachero llamó al aeropuerto y me pasó a la mina del centro de atención.

Empezamos a hablar y la mina no me entendía nada, decía que ella no tenía el papel en la cara pero que yo tenía que pagar, visto y considerando que no le daba el marote, le dije "ta, gracias, no sabés nada de lo que hablas y no podés hacer nada, no te preocupés (tono claramente irónico), gracias" y le corté.

Lo agarré al tachero y terminamos así el tema.

Juan - Escuchame, no es así, acá dice una cosa y vos me decís otra, pero sabés que, toy cansado y me quiero ir al hostel (tirandole una guiñada sobradora), tomá, cobrate ahí todo (y le di 300 dolares de Hong Kong, un equivalente a 30 euros o unos 900 pesos).
Tachero - Yo te voy a cobrar menos, porque sos un visitante de la ciudad (y me dio 40 de vuelto cómo queriéndome hacer un favor).
Juan - No, no, tomá (le devolví 20), justo es justo, eran 280 así que así está bien (no lo iba a dejar irse pensando que además de todo me había hecho un favor el vejiga este).

Así fue que llegamos a la puerta del hostel, BIENVENIDOS A HONG KONG.

Llegamos al hostel, los espacios son mínimos. Nos vinieron a buscar y cambiamos de edifico.
En una mezlca de amabilidad y ordinariez, empezamos a conocer a los hongkoneses, quienes son unos fantásticos casos de bipolaridad, son una timba, o te tratan bien o te tratan pa'l orto mal.

Entrando al segundo edificio, que está cruzando la calle del otro, con las valijas grandes y los espacios muy reducidos, me di de bomba con la puerta, el ascensor y nosé cuantas cosas más, la mina no paraba de decirme "cuidado, cuidado", yo me la quería comer crudo.

Nos muestran el cuarto en el piso 10 del panal de abejas que nos alberga y luego de dejar las cosas, fuimos al tercer piso a pagar.

Cuando le estamos pagando nos dice la recepcionista que no podía aceptar algunos de los billetes de HK$ 1000 porque eran del 2003 y hubieron casos de falsificación, nosotros no teníamos la más puta idea de esto, el tema es que no llegábamos a la guita, ahí rascando pagamos y nos quedamos con dos billetes aparentemente truchos y HK$ 160, que son unos 16 euros/500 pesos. BIENVENIDOS A HONG KONG nuevamente.

Luego de muchas horas nos volvimos a bañar, en el mini baño del cuarto, bálsamo corporal.

Cansados, sacudidos por el shock cultural y los problemas que no nos dieron ni 5 minutos de respiro, nos largamos a la calle. Y esto nos recibió.






¡Tatito!, ta lleno de gente, ¡ta lleno de chinos!... bueno, honkoneses.

Es imposible de caminar, lo peor que eran las 22:30 y seguían entrando y saliendo de comercios, comprando y todo funcionando cómo si fuese un día normal en plena euforia comercial, una demencia.

Los honkoneses no son muy altos, los hombres en particular no son altos pero tampoco muy bajos aunque las mujeres si tienden a serlo, esto me hizo acordar mucho a mi amiga peruana a quién conocí en Cuzco, ya que las mujeres son de la misma estatura que ella en general.



De las primeras impresiones que nos llevamos, es que no caminan muy rápido, aunque en los metros corren prácticamente, están muy a la moda y son extremadamente consumistas, y esto no es un tema menor ya que las cosas son más caras que en Europa, ropa, comida, alojamiento, lo único que safa es el transporte. Son mucho más consumistas que los europeos y más adictos al celular que los uruguayos, miran para abajo nomás y casi no los ves hablando, ves mucha gente moviéndose pero todos enchufadísimos o gastando.

Comer se nos hizo difícil el primer día y luego de cinco días nos lo sigue siendo, tengo temor de comerme algún gatejo o doggy, mucho peor si me mechan un Micky Mouse. Al que quiera celeste que le cueste.

Otra cosa impresionante son las luces, te encandilan en cierto momento de tantas y tan fuertes que son, pero dicen que esta es la manera que tiene Hong Kong de demostrar su poderío económico.




Mi gran logro del día fue, conseguir un mini tenedor en un 24 horas, estuve cerca del quiebre emocional pero me aguanté, dijera Tusam "tduro, tduro".

El miércoles 26 lo arrancamos antes del mediodía, que era la madrugada nuestra, ya que con Irlanda hay 8 horas de diferencia y con Uruguay 10, aunque en unos días se cambia la hora y nosé que va a pasar, sólo se que vivo en el futuro dijera mi amigo Pilar.

Había que proveer el alimento para el desayuno y ahí marchamos al super con Claire, sólo cruzando la calle tenemos uno de los supermercados de cadena que será quién nos abastecerá forever and ever, gracias amiguitos de Wellcome.

Estuvo bravo para decidir que comer, no entendíamos nada, no sabíamos nada, calcular ahora se hace más bravo porque HK$ 37 tengo que pasarlos a euros, que son 3.7 y luego a pesos que son alrededor de 110. De costumbre pero ahora con más conversiones.

De las cosas que más nos llamó la atención fue la fruta dragón, la cuál pasé a apodar la fruta Pokemon, es cómo un Kinder Sorpresa pero sin chocolate, y que para mi adentro siempre te toca un Pikachu o algo de eso. Sigo sin animarme a probarla, parece de dibujitos.



Además hay frutos secos, o cosas para hacerte una picada, cómo maníes, castañas de cajú, caballitos de mar y estrellas de mar, etc. ¡Que picadún!.

Adentro del mismo super tenés peceras, así que vas y le decís a la amiga pescadera "Cómo anda vecina, no me da un Nemo por favor", ahí te lo saca con el calderín, le pega un hachazo en la saviola y te lo llevas prontito y dijera Don Francisco "nuevito y de re chupete".

Al mediodía salimos hasta una universidad, dónde sabía habrían ecuatorianos, y siempre contactarse con alguien de Sudamérica viene bien para saber dónde uno está parado y si pinta, hacer nuevas amistades porqué no.

Así que ahí arrancó nuestra experiencia en los metros de HK.

Justo sacando los tickets escuché al lado un acento muy similar al mío y les hablé, era una familia argentina que andaban paseando. Nos fuimos juntos a la misma estación charlando, tranqui.

Luego de mapas y nombres con símbolos que ni idea que son, etc, encontramos la feria internacional, vimos a los ecuatorianos, comimos un poco de ceviche de regalo y supimos algo más de casas para alquilar y cosas en general de HK.

Al terminar ahí, fuimos a ver la primera casa para alquilar, ya habíamos estipulado nombres para los primeros conocidos para recordar quienes eran, sino difícil para mi, por lo que algunos de nuestros contactos locales recientes y frecuentes han sido, CHIN CHU LIN, CHAM PU y KING KONG. Ya aprenderemos los nombres correctos pero es la única manera de asociar e identificar de quién estamos hablando por ahora, y de paso cañazo nos divertimos.

Urgentemente y considerando que no podíamos arreglar el celular de Claire, y el mío seguía bloqueado, compramos uno, sino se nos hacía difícil conseguir casas y para mi, conseguir y aplicar para laburos. Así que ahí marchó un buen toco de guita en celular de una.

Volvimos al hostel y en la mañana me había contactado con un grupo de argentinos, una muchacha me dijo que mataba por unos mates así que combinamos y nos vimos 19:30 en la salida del metro de Admiralty.

Muy buena onda ella, se tomó unos mates uruguayos después de 13 meses, charlamos de todo un poco y a las 20 horas, yo sin saber de esto, vimos los juegos diarios de luces de la ciudad, no desde la mejor ubicación cómo en la foto siguiente, pero para mi, muy buenos de cualquier manera.




El jueves, fuimos a ver otra casa, pero seguíamos poco convencidos de que alquilar ya que son caras y poco prácticas, sabemos que hay que bajar pretensiones y adaptarse, pero hay cosas cómo tener baños sin paredes, solamente con vidrios que por ahora, no son aceptables para nosotros.

En la tarde salió lavandería, era un perro la mina, te tiraba las cosas, ladraba más de lo que hablaba y a perro, perro y medio.

En la noche una sorpresa, ¡me ofrecen un laburo!, lo negativo que era en Filipinas y nadie se va a ir ahora a Filipinas, pero animicamente suma, y que me hayan dicho que estaba sobre calificado fue raro, nunca me había pasado pero lo tomo bien, con confianza para seguir metiendo y metiendo.

Como no podía ser de otra manera fui con mi novia a disfrutar del juego de luces sabiendo que existía esto, así que armamos el mate y a las 20 horas ya estábamos charlando y mateando esperando las luces con Claire.

El viernes 28, Claire tuvo la entrevista con su jefe, la iban a conocer y tenía que arreglar tema visa, etc.

Yo la acompañé y salí a trillar mientras hacía tiempo hasta que ella terminara, conseguí unos números más de inmobiliarias, fui a ver unos peces carpa originales en un parque que encontré en la vuelta e intenté seguir aprendiendo, lo más rápido posible, cómo ubicarme en esta isla que no es muy grande pero está llena de cosas, locales y gente. Voy bastante bien por suerte.

Tuvimos 3 visitas para alquilar, nada que nos sirviera, levantamos la ropa de la lavandería "El dog, lavados y ladridos ejecutivos" y contacté a la gente de Mensa Hong Kong, al final no nos pudimos ver pero quizás en una próxima instancia sea viable.

De noche, siendo viernes, no nos podíamos quedar en el hostel por lo que decidimos ir al pub irlandés Delaney's en Wan Chai, zona que está llena de occidentales y muchos locales con chicas que hacen bailes candentes en el caño.

El día de ayer, sábado, vimos otras dos casas, entre medio, nos seguimos cruzando con los miles de Porsche que circulan por la ciudad, un par de Lamborghini y un Ferrari, lo curioso es saber que hacen con esos exuberantes autos en el medio de una ciudad que no permite un tráfico fluido, pero bue, la cagan la guita, mientras tanto nosotros comemos noodles y arroz.

Segundo mate caminando por la ciudad y alguno que otro lo mira, pero no mucha bola, nadie mira a nadie, cada uno su mundo y como mucho, a la hora de socializar, mirán sus gigantes Samsungs.

Cansados de la semana, encontramos un parque con una cancha enorme de fútbol y aparentes seres humanos pegándole a la pelota, no era fútbol eso, y cuatro canchas de básquetbol. Cancha uno dividida por los placeros rústicos de siempre y los botijas "estoy lleno de muñequeras, vinchas y me fisuro con NBA" que seguro son formativas de algún cuadro y jugaban mixtos, segunda cancha occidentales vs. occidentales, y las otras dos canchas no las pude ver porque hasta en las gradas había gente, levantás un papel del piso y te salen 348 hongkoneses.

Ahí viendo cómo los muñecos de Mario le pegaban a la pelota, sentados en la grada de fútbol confirmamos un apartamento en Wan Chai, ¡al fin!.

Para celebrar, nos fuimos de copas a tres cuadras del apartamento, al boliche mexicano Coyote, nos pusimos los gorros mexicanos y nos clavamos dos caipirinhas en el happy hour con algunos nachos. ¡ENJOY COMPADRE!.



De ahí nos fuimos a reclamar el arreglo de mi celular a Sony medio mamados, el flaco hablaba masomenos en inglés y no le entendía nada, nosé si era su acento o que yo estaba entonado. 

En la noche, hartos de los fideos y arroz salimos a cenar. Fue lo peor que pudimos haber hecho.

Todo lleno de gente, subimos al piso 13 de un centro comercial, uno de los tantos que hay y salía un egg y diome todo, bajamos los 13 pisos y fuimos a otro, otros 10 pisos, todo chino o japones, fuimos a comer pizza a otro lado, todo esto esquivando a los 7 millones 200 mil honkoneses que se ve están todos juntos ahí y caminando lento. Pizza Hut tenía cola, gente esperando para comer así que desistimos y fuimos por unos sandwiches.

Es como vivir todos los días en la salida del estadio después de un clásico, te asfixia mal. Lo único raro o curioso que hemos visto es que, obvio en Uruguay pasa, en Irlanda también, pero acá aún no hemos visto, son personas viviendo en la calle, ni uno y nos hemos movido bastante.

Cuando llegamos a los sandwiches de Oliver, Claire pide fideos a la boloñesa y un té, que venía incluido en el menú y yo, costillas de cerdo con papas fritas y un café Illy, que con lo que me gusta ese café y estando incluido era buenísimo.

Esperamos, al rato llega.... ¿el té y el café?, ¿pero tienen problemas estos botijas?, ta bien que uno tenga que acostumbrarse a las nuevas costumbres pero ¿como me voy a tomar un café con leche antes de la sopa y unas costillas de cerdo?, no nos dieron ni un minuto que nos samparon las sopas, ahí quedó mi café enfriándose a un costado.
A ella le dan su comida y yo espero 10 minutos, entonces lo llamo al botija que servía la mesa y le meto el peso con la comida, tenía un hambre inhumano.

Al tiro, dijera un chileno, vino mi comida. Picaba la salsa que daba calambres, pimienta como para alimentar a los 7 millones, era carne así que sin dudarlo le di. Pedimos unos vasos de agua para bajar, ¿a vos te los dieron?, a mi no, los sigo esperando.

Cuando ya casi terminaba lo llamo al chico que se ve no había entendido, y le digo, "dame agua" no muy simpáticamente, ahí, con una caldera me sirvió y me trajo un vaso de agua, hirviendo. Claire se cagaba de risa y yo puteaba solo, el café había quedado ahí frío, ahora el agua estaba tan caliente que no me daba ni para un sorbo.
Terminé como pude de comer y ya antes de irnos me pegué un buche hirviendo aunque sea para aplacar el picante. Todo esto por 17 euros/500 pesos y de lo más barato que se consigue, si es que conseguís dónde sentarte. Nunca más.

Hoy en la mañana arrancamos temprano a sacar plata, con tiempo suficiente para conseguir la plata para el primer mes de alquiler y el depósito, más llegar al apartamento nuevo con las valijas.

Claire hace la transacción y la plata nunca sale, pero no nos dice que estuviese cancelada la operación y ahí quilombo otra vez.

Llamamos a un centro de atención del HSBC y a ella la entraron a pasear, le pido el celular y de ahí en más fue una discusión de más de 45 minutos. Yo discutía tan alto que la gente giraba para mirarme, a los que se me arrimaban al cajero cómo para moverme los saqué cagando a todos, a uno directamente cuando me quiso tocar como para pedirme permiso, mientras discutía y sin mirarlo lo eché solamente levantando la mano con un clarísimo "no jodás". 
La mina me decía que no podían hacer nada, que tenía que esperar a mañana lunes, yo le decía que sino sacaba esta plata dormía en la calle y que tenía que venir a abrir el cajero, ella que no, yo que no me importaba nada del lunes y que me diera una solución.
En ese momento aparece una señora que trabajaba en otro banco a darnos una mano, y le entra a discutir en chino, le dice que siempre hay gente de emergencia trabajando y que mandara a alguien, la mina que no, ahí le saco el celular y le digo que con tanta gente siempre tienen que reponer los cajeros y si tienen gente para reponer tienen que tener también a alguien para arreglar esto, que queríamos la plata ya y que se dejara de repetir que mañana me llamaban.

Vuelve la señora a hablarle en chino, le saco de vuelta el celular y le digo que me pase con un supervisor, que no quería hablar más con ella porque me estaba haciendo perder el tiempo, que repetía sin usar la cabeza, que para eso le pagaban para pensar sino utilizarían una maquina y no a ella, en ese momento nos ponen en espera.
La señora grita adentro del banco que no funcionaba el cajero para que no jodieran más, en ese momento atiende otra mina el teléfono, dice que no puede hacer nada tampoco, al rato me dice que no habían jefes, entonces le digo que me estaba haciendo perder el tiempo también, además le sugería que si yo dejaba el banco como sabía que mañana no me iban a decir que yo había agarrado la plata y reclamaba teniendo el dinero, que me diera una solución, la misma respuesta, mañana me llamaban, ahí le decimos que si hubiese una emergencia de fuego por ejemplo, ¿nadie iba a venir a hacer nada porque todos estaban de descanso?.
Luego pasó a decir que tenía yo que llamar a mi banco y ahí fue peor, "pero cómo voy a llamar a mi banco que está a más de 10 mil kilómetros de acá, cuando es tu banco el que no me da la plata y lo tengo a dos metros" le indicaba, "además si ustedes no se pueden hacer responsables por cuentas en el extranjero no deberían de permitirle a la gente sacar plata con cuentas en el extranjero, porque bien que hacen negocio con mi plata, pero ahora que hay un problema se lavan las manos."

Previamente me había pedido el número de cuenta y le dije "pero cómo me vas pedir mi número, yo no te voy a dar mi número de cuenta, cómo se que no vas a hacer nada con eso, vos no me podés pedir mi número de cuenta por teléfono ¿así trabajan ustedes?, un desastre."
Ella seguía repitiendo lo mismo y ya harto, luego de pedirle su nombre y su número de funcionaria para quejarme mañana, le deseé un hermoso día y le corté.

Sin plata, ya más de media hora tarde del horario que habíamos acordado con el del apartamento, probamos sacar plata de nuevo, yo no pude pero ella si. Nos despedimos de la señora del Standard Chartered, quién fue una crá' totalmente y fuimos al apartamento nuevo.

Arreglamos para pagar mañana el resto, dejamos las cosas y pegamos la vuelta a comer unas pizzas y unas tartas portuguesas que están tremendas, ya encontré compañía para el mate.

Sin querer, puteando en joda por cosas del día, cuando se abre el ascensor digo "hijos de puta" en inglés y justo entran dos flacos, la mina que estaba adentro del ascensor con nosotros se entro a reír disimuladamente, Claire quedó toda colorada, los flacos no entendían nada y yo ni me percaté, al rato caí y me seguí cagando de la risa, cero stress.

Nos íbamos a ver unas demostraciones gratis de Kung Fu a un parque pero justo hoy, el día de descanso dónde no se puede buscar laburo, se puso a llover, así que pegamos la vuelta, armamos el mate y acá estamos, en Hong Kong, dándole ritmo a esta nueva vida para no quedarse.

Para la semana tenemos algunas cosas previstas ya cómo terminar de mudarnos mañana, Claire tiene que arreglar el tema de la visa, yo seguir insistiendo con el tema laburo, ir a ver la estatua de Bruce Lee; un salado, ver el juego de luces desde Kowloon, tratar de cocinar algo decente, empezar a hacer algo de deporte que no doy más y seguir adaptándose a este nuevo país.





'Cuchame BRUCE LEE, ya me entré a dejar el pelo medio parecido al tuyo, me faltan los ravioles nomás, pero la de los deditos de la foto me sale bárbara.





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Juan Patrick Lee
"Cuando el objetivo te parezca difícil, no cambies de objetivo; busca un nuevo camino para llegar a él."
Confucio (551 AC- 478 AC) Filósofo chino