jueves, 7 de agosto de 2014

GAA - Donaghmore Ashbourne



Han pasado dos meses ya desde que llegamos de Hong Kong
Sin desarmar las valijas, hicimos todo lo posible por quedarnos en Irlanda, pero fue casi que imposible y la decisión nos tomó a nosotros, volver a Uruguay.

Animados por haber dejado Hong Kong y agotados de seguir "abandonando" lugares, gente y "vidas", decidimos aprovechar lo más posible este tiempo en Irlanda.

Así fue cómo realmente me metí en el mundo del GAA, empezando con el hurling a modo de distracción de la rutinaria preocupación del "¿que haremos?" y también, porqué no, para mover un poco el esqueleto.

Así fue también cómo descubrí la verdadera pasión popular irlandesa, el hurling y el gaelic football.

Las bromas de que aprendía rápido llegaron a la familia de Claire, y cómo quién no quiere la cosa, me dijeron de conseguirme un equipo para moverme por el tiempo que nos quedáramos y así fue cómo me uní al 3er equipo senior de Donaghmore Ashbourne.

Entre videos de youtube, muchos partidos por televisión comentados con el padre de Claire, varios en vivo en Croke Park y algunos por el interior del país, fui aprendiendo el teórico, aunque la verdadera previa la hice yendo mano a mano a jugar con Claire a la cancha pública de su ex escuela.

De esta manera, muy metido en el día a día irlandés, entre irlandeses, fue cómo luego de casi tres años me di cuenta que Irlanda es todo menos Dublín. Que la capital y el resto del país son casi dos mundos distintos, y que cómo la gente de county no hay.

Comencé a entrenar y día a día fui mejorando, mezclando conocimientos de básquetbol, fútbol, volleyball y lo que aprendía por tele, le fui agarrando el ritmo y el gustito al gaelic.
Los compañeros y Michael (coach) fueron la base fundamental para enseñarme, apoyarme y dejarme disfrutar de su deporte sin criticas, sólo enseñanzas, y eso, nunca me había pasado en los equipos que integré en Dublín.

La frutilla de la torta pasó hoy. Aunque en realidad todo comenzó la semana pasada cuando me invitaron a ir a alentar al equipo, lo cuál más que contento les respondí que si, pero esta semana me invitaron a unirme a ellos para el partido, y la gran pregunta era ¿que significaba realmente unirme?.

Nada más y nada menos que ser parte del plantel de 21 jugadores del día de hoy sería la respuesta.

Esa rutina de partido, de equipo, de que si, que no, cosas aprendidas que uno nuevo no sabe, el vestuario y un todo.
Llegué y me quedé vestido mientras todos se cambiaban, es que no sabía si ligaba camiseta o no, al rato me dijeron que me cambiara y fuera a calentar con ellos, y ahí me largué, el único de medias azules.
Calentamos y de vuelta al vestuario, quincena titular y a nombrar suplentes, "número 20 - Juan", ¿que más podía pedir? dos meses atrás estaba viviendo en un 4x2 mts2 en Hong Kong a 47º y hacía un mes nomás empezaba a prestarle realmente atención a esto del GAA, por todo esto es que yo sabía que ya estaba hecho.

Primer tiempo parejo, ahí metiendo banco, charlas, vibrando el partido, metidito pero viajando, estaba como perro con dos colas, apoyando, siempre apoyando a los que de verdad saben de esto.
Segundo tiempo y empezaron los cambios, a falta de 5 para terminar los segundos 35 minutos de partido me llama el dt y me dice, "si agarras la pelota, pegále para hacer un punto" (se pueden marcar goles (3 puntos) o puntos (tiros sobre el arco, 1 punto)).
Entré, la cancha era enorme, el partido estaba casi que liquidado, ellos atacaban y yo estaba de delantero neto, me llega una pelota apenas pasada la mitad de la cancha, me giro y en ese mismísimo momento me sentí cómo botija de 6 años en su primer partido oficial, ¿que hago con la pelota? cómo apurado me pregunté y al primero que vi de verde se la pasé y corrí.

Jugada aislada al minuto de esto, mi defensor corre y sin querer le meto la pata y come piso. Gran característica del juego es el carácter aguerrido por sobre todo, ser más agresivo que el contrincante, recio. Es muy común verlos forcejeando mano a mano por nada, tomándose del cuello y más. En mi caso no lo pude evitar, a mi defensor que no paraba de mirarme las medias azules (todos mis compañeros jugaron con medias verdes) lo dejé de cara cuando le ofrecí la mano para levantarse y le pedí perdón. 
Desde las gradas me dijeron que cuando lo tiré se emocionaron, y que cuando lo levanté se agarraron la cabeza diciendo "tiene mucho para aprender".

Yo no toqué la pelota más que en esa mínima oportunidad, pero la alegría que todavía tengo adentro no la puedo expresar solo con palabras.

Al finalizar, más allá que tengo una semana más de práctica con ellos, me entregaron una camiseta del equipo por lo que estoy aún más que agradecido con ellos.

A todo Donaghmore Ashbourne mi agradecimiento total y espero verlos nuevamente el próximo año.


Juan Patrick

"El deporte es el esperanto de las razas." Jean Giraudoux (1882 -1944) Dramaturgo francés