domingo, 22 de febrero de 2015

El misterio del gorro peruano



¡Estamos en Hungría!, las cosas en Uruguay no se dieron de la mejor manera cómo para quedarnos así que replanificamos nuestro 2015 y decidimos venir a Budapest con planes más claros que sólo vivir y dejar pasar el tiempo.

En un viaje de 34 horas y pasando por 4 vuelos diferentes, llegamos a la capital húngara saltando de +30 grados a -5.

Estamos hace casi tres semanas cambiando de hostel pero aparentemente en una semana ya tenemos casa, alegría compartida con haber conseguido Claire trabajo.
Por mi lado ya empecé las clases de húngaro y además me uní con Claire a unas clases gratuitas para refugiados, que al ser dedicadas a extranjeros por ahí nos mechamos nosotros. Lo más curioso es que estas clases se dictan en un café pegado a dónde la hermana de mi bisabuelo vivió hace 40 años.

De Budapest se puede decir que es muy parecida visualmente a Montevideo, aunque muy barata y con mucha oferta de todo tipo, sea compras, transporte, restaurantes y turismo.

Hace unos días estuvimos en un escape game, los húngaros dicen que es una creación de ellos, no lo sé, pero lo importante de esto es lo divertido he interesante de esta propuesta de entretenimiento.

La comida es fabulosa, para llenarse e irse satisfecho a casa. Encontramos uno de los puntos más baratos de la ciudad para comer, y sin dudar en ponerle suficiente paprika cada tanto a las comidas y agradeciendo con un közönöm szépen, ya nos empiezan a conocer en el local. Para llegar hasta ahí tenemos que pasar por un local de revistas, y luego de la que me mandé el otro día trato de pasar rápido por las dudas que ligue.
Es que contento de haber aprendido a decir pollo en húngaro (csirke) íbamos en camino a comer y veo una revista con un personaje de la televisión al que le digo seguido a Claire que "este es mi pollo". Entonces al verlo en una revista, me paro en frente al local, señalo la revista y grito ¡mi csirke!. A las risas Claire me dice "¿viste que estaba la vendedora atrás del mostrador?", quedé de cara porque ni me había dado cuenta, "te quedó mirando confundida", me imagino que la mina se habrá quedado colgada pensando ¿porque este flaco me señala y me dice pollo?. 

Están de las buenas y de las malas, cómo lo que me pasó hace una semana. Estaba dando vueltas esperando a Claire mientras estaba en una entrevista de trabajo y escucho a una vieja gritar, cómo el día anterior había visto a unos flacos pelearse en el tram no quise ni mirar para no darle escusas a nadie de ponerse bobo conmigo.
La cosa que la vieja seguía gritando y caminando muy cerca mío, y me daba toda la impresión que venía para mi la cosa pero por las dudas ni miré. 
La vieja desapareció y sólo vi pasar a una pareja que ni pelota.
Al rato, mientras estaba dando vueltas por la Synagoga de Budapest y pasaba por la puerta de dónde nació mi tatara abuela, tuve que empezar a pegar la vuelta. Mientras iba de regreso, nosé de dónde apareció la vieja de nuevo que se me paró adelante, me gritó algo en húngaro y me encajó un gargajo.
Lo primero que atiné fue a rellenar de cuanta saliva pudiese la boca para devolverle la lluvia bucal a la doña, pero quedé tan sorprendido y la vieja siguió cómo si nada que no hice nada más que mandarla a la put....ima madre que la parió y quedarme viendo cómo la gente ni se inmutaba.
No me quedó más que empezar a pensar porqué la vieja puta esta me habría gritado y puteado (supongo porque no entendí nada), y luego escupido. Me miraba y pensaba ¿la barba será?, no creo, ¿tengo algún símbolo o algo raro en la campera? y... no, tiene el logo de la AUF y el logo de PUMA, ¿los championes o el pantalón deportivo?, ¿y porqué me escupiría la vieja esta por un pantalón deportivo? y entonces, que se yo, ¿habrá sido por el gorro peruano?, un misterio.

Un amigo y otra gente luego me dijeron que hay mucho loco suelto en la calle, que cerraron los centro siquiátricos hace unos 5 años y toda esa gente anda en la calle. Que sino quizás me habría confundido con un gitano, pero es muy difícil. Así que me queda pensar que fue una vieja loca o que no le gustó mucho mi gorro peruano naranja.

La gente es muy amable, aunque hay excepciones y si uno no habla húngaro se molestan y son toscos. Mucha amabilidad y darle vuelta a las cosas acá no funciona, así que para entenderse con esos que no hablan nada de inglés es mejor ser directo e ir al punto. 
Llamativamente la gente acá se da la mano o dos besos, casi en un punto medio entre el siempre "toquemosnos" uruguayo y el nunca "ni un roce" irlandés.

La investigación sobre mi bisabuelo viene muy bien. Fui hasta la casa de sus tíos, pero nadie me contestó. Tengo datos de dónde vivió por última vez. Nuevos diarios de la época, registros de su detención y una historia muy interesante sobre el en Hungría.
Estuve en el pueblo que lo vio nacer unos años antes del 1900, un pueblo hermoso que cuenta con una cripta de más de 200 años con cuerpos que se mantienen de forma excelente. Uno de esos lugares que no son turísticos y tienen una historia fantástica. 
Al final, visitamos dos museos por $50 (pesos uruguayos) cada uno de nosotros.

Lo más importante en definitiva es que hemos conocido gente, vi nevar y estuve bajo la nieve por primera vez, hemos compartido mates con húngaros, estamos aprendiendo el idioma, nos encanta la comida (¡hasta tienen milanesas!) y nos gusta mucho la ciudad.






¡Sziasztok!


János Patrick


"La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimientos, sino el hecho de negarse a adquirirlos."
Karl Popper (1902-1994), filósofo austríaco